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PRESENTACIÓN

El trabajo de investigación de campo presenta desafíos tanto metodológicos como éticos, los cuales se agudizan al estudiar realidades en las que impera la inseguridad y la violencia. Altos niveles de violencia plantean grandes desafíos para el trabajo de campo y la producción de datos primarios. Algunos territorios pueden resultar inaccesibles para la investigación social, las personas pueden optar por no hablar o hacerlo coartadas por el miedo, y los investigadores pueden sufrir amenazas que condicionen su desempeño. Este documento busca proporcionar pautas para que las investigaciones produzcan resultados científicamente válidos y confiables al conducir investigación de campo en contextos de alta violencia.

Tanto la seguridad de las personas como la consistencia ética y metodológica de la investigación son aspectos comúnmente amenazados en contextos de violencia. Sin embargo, a pesar de que la violencia cuestiona las bases de la vida social (los mecanismos de cohesión, la delimitación de los espacios público y privado, etc.), todavía no existe entre los científicos sociales una respuesta consolidada sobre el impacto de esos ambientes en los procesos y resultados de investigación. Por otro lado, cabe destacar que el trabajo de investigación podría agravar situaciones previas de violencia, acentuando por ejemplo la vulnerabilidad de las personas o grupos que participan del estudio.

Profundizar el análisis de estos temas poco explorados en la literatura es relevante en América Latina, región más violenta del planeta. Actualmente, la gran mayoría de la literatura científica sobre prevención de la violencia se refiere a los Estados Unidos y a países de Europa, sociedades con bajos niveles de violencia y condiciones sociales diferentes de las latinoamericanas. En este sentido, es urgente la adaptación de experiencias internacionales a la realidad de América Latina, que también debe pasar por procesos de evaluación en el contexto regional, lo que presupone datos de calidad.

En este marco, el presente documento es el resultado del deseo de aportar a la construcción de conocimiento en la región centroamericana, respecto a estas preocupaciones compartidas por los miembros de la Red de Conocimiento sobre Seguridad Ciudadana (CONOSE), desde la conformación de la misma. Esta es una Red integrada por instituciones académicas y de sociedad civil de la región centroamericana y República Dominicana que realizan investigaciones y ofrecen formación en materia de seguridad ciudadana; y que cuenta con el apoyo financiero del Proyecto InfoSegura (USAID-PNUD).

El interés de la Red por generar aportes para la región, que muestren los desafíos de realizar trabajos de campo en contextos de violencia, fue retomado a partir de la realización del Segundo Foro Regional de CONOSE1, por académicos de instituciones socias de la Red, en específico colegas del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (LAV-UERJ) y de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) a través del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP).

El equipo conformado por el LAV-UERJ y el IUDOP-UCA, formuló y presentó la iniciativa de liderar un proceso de construcción de conocimiento al Comité Coordinador de CONOSE, que una vez aprobado dio origen el proyecto: “Desafíos éticos, metodológicos y de seguridad para investigaciones en contextos de violencia”.

La información aquí recogida es resultado del proceso de consulta y discusión realizado desde CONOSE; y liderado por un equipo conformado por Ignacio Cano y Emiliano Rojido del LAV-UERJ, y Jeannette Aguilar del IUDOP-UCA, como parte de una agenda más amplia de trabajo orientada al desarrollo e implementación de un programa de formación en la región.

El objetivo general, que se persiguió con este proceso de discusión fue mejorar la seguridad y la consistencia ética y metodológica de la investigación social en contextos de violencia. En particular, se pretendía conectar a investigadores sociales de la región centroamericana con experiencia de trabajo en contextos de violencia, ofreciendo un espacio de intercambio y reflexión; que al final llevara a la elaboración de un documento analítico que sintetizara los desafíos éticos, metodológicos y prácticos de la investigación en dichos contextos.

La actividad central de este proceso fue la realización de un taller bajo el liderazgo del LAV-UERJ y el IUDOP-UCA, que contó con el acompañamiento la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (FUNDAUNGO) y FLACSO Programa El Salvador, en su calidad de socios locales de la Red. El taller contó con representación de profesionales con trayectoria de investigación social en contextos de violencia, provenientes de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica. El evento tuvo lugar en las instalaciones de la UCA, en la ciudad de San Salvador, del 13 al 15 de noviembre de 2017.
La organización de las actividades, facilitación de las jornadas y su documentación durante y posterior al evento estuvo a cargo de colegas del LAV-UERJ, y el IUDOP-UCA, en coordinación con el Comité Coordinador de CONOSE. A partir del trabajo desarrollado en las distintas jornadas, se construyó una relatoría del taller como insumo para la elaboración de un documento que recogiera la riqueza de las discusiones sostenidas entre los participantes.

Como resultado de estas discusiones y de los acuerdos a los que se llegó, el equipo líder se encargó de construir dos documentos. El primero, consiste en un Protocolo técnico para investigaciones de campo en contextos de violencia y el segundo, una Caja de herramientas para el trabajo en dichos contextos. Ambos documentos fueron validados por los participantes del taller, a través de un proceso de intercambio realizado en el sitio web de CONOSE2, y cuyas versiones finales son las que se presentan a continuación.

El documento no pretende dictar estrategias o vías únicas para el trabajo de campo en contextos de violencia, sino más bien establecer una base para la futura discusión académica. CONOSE agradece a los académicos responsables de elaborar el presente documento, así como a los demás participantes de este proceso de construcción colectiva por el tiempo y el esfuerzo dedicados, y de especial manera por compartir los conocimientos y enfoques que han hecho posible este resultado.

San Salvador, mayo de 2018.